miércoles, 4 de mayo de 2016
El texto instructivo: un juego para trabajarlo en clase
Hoy hemos utilizado en la clase de castellano de 1º de bachillerato un recurso muy simple, pero que ha dado mucho juego, para poder trabajar el texto instructivo. Habitualmente los alumnos y alumnas practican más los textos argumentativos, expositivos o narrativos, y las instrucciones se ven relegadas a la típica receta de cocina y poco más. A partir de una sugerencia de mis compañeras Ana Pérez y Marga Sánchez, que ya lo habían utilizado en otros grupos, hemos puesto en práctica un ejercicio-juego que Marga conoció en clases de español como lengua extranjera. Hemos agrupado a los estudiantes por parejas y les hemos dado unos paquetitos que contenían unas tiras de cartulina de distintos tamaños y colores, idénticas en cada uno de los envoltorios. Las instrucciones han sido sencillas: había que crear con las tiras un dibujo, utilizándolas todas y sin alterarlas, y a continuación había que redactar un texto instructivo que explicase cómo había que utilizarlas para generar una figura idéntica. Una vez acabada la tarea, se hacía una foto al dibujo y se enviaban las instrucciones a otro grupo, para ver si eran capaces de reproducir el original sin haberlo visto previamente.
Las parejas han trabajado con una concentración poco habitual. Buscar una silueta complicada ha sido el primer paso; la dificultad ha llegado cuando ha habido que redactar con la máxima corrección las instrucciones. Eso ha servido para revisar cuáles son las condiciones óptimas para indicar cómo hacer algo: orden, precisión, conectores adecuados, perífrasis de obligación, oraciones breves... Ha habido que reescribir y pulir hasta que los textos han quedado supuestamente "redondos".
Trabajar con el ipad ha sido una ventaja: fotografiar, enviar por airdrop las instrucciones (sin foto que las acompañara para los compañeros y con imagen para mí), corregir el escrito al momento... Todo más rápido y fácil. El mejor momento ha sido el del intento de reproducción de las figuras (quejas y risas al 50%) y el de la comparación de la foto original con el resultado. La verdad: pocas se parecían. ¿Problema de los instructores o de los montadores? Hay que pensar que las instrucciones no eran lo suficientemente claras. El siguiente paso será corregir los textos y mejorarlos y, de paso, consolidar las características de esta tipología textual de manera más perdurable.
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